Pemex: debo, no niego; pago hasta 2033
En México hemos perfeccionado una peculiar forma de pagar las deudas: moverlas en el calendario y presentarlas como problema resuelto.

Pemex acaba de dar una nueva demostración de ello. La petrolera reestructuró 255 mil 388 millones de pesos de obligaciones con proveedores y contratistas, con vencimientos que ahora se extienden hasta 2033. Tan solo para 2025, reporta 206 proveedores y 423 contratos relevantes que concentraron 343 mil 881 millones de pesos, equivalentes al 88.5% del gasto total registrado.
Las perjudicadas son empresas que ya hicieron el trabajo, compraron materiales, contrataron personal, pagaron nóminas, financiaron maquinaria e impuestos, y que ahora tendrán que esperar años para recuperar completamente su dinero.
En Minatitlán, por ejemplo, contratistas y prestadores de servicios mantuvieron durante meses protestas frente a la Refinería Lázaro Cárdenas por adeudos que se arrastraban desde 2023. En abril de 2025, representantes de 25 empresas advertían que la falta de pagos ponía en riesgo alrededor de 700 empleos. Para agosto, más de 1,200 trabajadores vinculados con esas compañías reclamaban el pago de los adeudos, mientras la falta de liquidez comprometía las nóminas.
Aun así, Pemex informó que durante 2025 destinó 582 mil millones de pesos al pago de proveedores y contratistas. Por su parte, la secretaria de Energía, Luz Elena González, aseguró recientemente que la deuda con este sector se redujo en alrededor de 830 mil millones de pesos —casi un 80% en 18 meses— y aseguró: “Se cumplió con los proveedores”.
Sin embargo, no todos parecen haber sido medidos con la misma vara. Grupo Huerta Madre vinculada al L contrato número 4290488000, se benefició de contratos de Pemex, mediante consorcios, para obras de la Refinería Olmeca que representaron pagos por más de 13 mil millones de pesos. Años después, ya durante el gobierno de Rocío Nahle en Veracruz, la empresa también obtuvo dos contratos carreteros por más de 608 millones de pesos.
La paradoja es todavía mayor si se considera que el gobierno necesita nuevamente de la inversión privada para recuperar la producción petrolera. ¿Cómo pedirle a una empresa que vuelva a arriesgar capital cuando todavía no cobra por sus trabajos anteriores?
Detrás de todo esto permanece el verdadero elefante blanco: Pemex cerró junio de 2026 con una deuda financiera cercana a los 77 mil 500 millones de dólares.
Por eso no basta con anunciar cuánto se pagó; también hay que transparentar cuánto falta, quién sigue esperando y cuándo cobrará. Para cuando venza el plazo fijado en 2033, habrá terminado el sexenio de Claudia Sheinbaum; habrá otro gobierno, otro presupuesto y otro presidente sentado en Palacio Nacional.
Pemex necesita recuperar producción, solvencia y credibilidad, pero primero requiere cumplir una regla mucho más sencilla que cualquier sofisticada operación financiera: pagar lo que debe hoy, en lugar de transferirle la factura al mañana.
MÁS LLAGAS
PUEBLA: LA RUTA DEL HUACHICOL ELÉCTRICO PARA CRIPTOMINERÍA
Primero fue Nuevo Necaxa, en 2025. Ahora es Tlaola. En ambos casos, la historia se repite: centros clandestinos de criptominería operando con grandes cantidades de equipo y energía eléctrica, en una misma región de Puebla.
En Tlaola, cerca de Necaxa, la FGR, la Marina y autoridades de Puebla aseguraron otro centro: casi 300 equipos de criptominería, un transformador, 80 terminales de media tensión y ocho antenas de internet satelital.
Dos hallazgos. La misma región. Una operación que requiere infraestructura, energía y dinero.
La investigación apenas comienza. Las preguntas son inevitables: ¿quién financió la operación?, ¿de dónde provenía la electricidad ?, ¿quiénes son los dueños de los inmuebles? y ¿a qué billeteras digitales llegaban las criptomonedas?









































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